September 25, 2017

Saga literaria de María del Pino
Erica

Humana

Descripción física:
Pelo negro, liso, abundante. Al principio, corto, por encima de los hombros. Delgada, pero de constitución normal. Conforme transcurre la novela: fuerte. Bella. Nariz pequeña y fina. Ojos verdes. Labios pequeños, sensuales. Apariencia discreta a la hora de vestir, pero sus curvas captan la atención por sí solas, con un pecho bien proporcionado.
Aspecto, por norma general, alegre y amable.

Nombre: Érica.
Apellidos: Pulido Duarte.
Alias: Ninguno.
Estatura: 1.65
Edad: 24
Estado civil: Soltera, comprometida, según ella: “viuda antes de tiempo”.
Profesión: Guía turística.
Idiomas: Castellano, catalán, inglés, japonés, francés, ruso, alemán e italiano.
Personalidad: Decidida en la mayoría de ocasiones, valiente, soñadora, simpática por norma general.
*Virtudes: Observadora, no juzga antes de tiempo, defiende la justicia y no tolera la injusticia.
*Defectos: Se deja cegar por la venganza. Físicamente es fuerte, pero no lo suficiente como para luchar cuerpo a cuerpo contra un ladrón de almas debido a una temporada de inactividad. Es muy rebelde y no acepta ni acata órdenes que vayan en contra de sus gustos o creencias, aunque sean buenas para ella.
Motivación: En principio, vengar a su difunto novio Javi y descubrir qué clase de seres son los que lo han asesinado. Luego, con la ayuda del inspector Ruiz y de Eric, vengar la muerte de su abuelo y acabar con todos los ladrones de almas. Especialmente con Antoine.
Secretos: Sus propios sentimientos y miedos son para ella un secreto que a lo largo de la primera novela no quiere desvelar.
Color favorito: Rojo.
Frases o pensamientos más comunes:
“―Javi, una espinita se me clava en el fondo del alma… Tu ausencia infinita marca mis solitarios labios. Extraño tus dulces besos. Todo. Hasta tus defectos. Anhelo que vuelva a mí la calma que desbordabas cuando, dormida en tu pecho, acurrucada, me abrazabas con tiento y me decías que me querías… Todavía no entiendo por qué te has ido y me has dejado tan sola… Aunque, mejor dicho, no comprendo por qué te arrebataron la vida, por qué te la arrancaron de esa manera… Encima, mancillando tu nombre hasta en los periódicos… ¡¿POR QUÉ?! ―exclamo un poco más alto―. El desconsuelo anida en mi corazón y, cada noche, a cada segundo, no puedo olvidar aquel último día en el que nos amamos… ―una lágrima intenta salir, pero la sello con un hondo suspiro―. Sé que no habrá amor que llene el vacío que me dejó tu ausencia… Lo-lo sé ―tartamudeo―. Eras mi todo y… te juro ―señalo a la luna, poniendo la yema del dedo sobre el cristal― que no me iré de esta vida, sin antes haber vengado la tuya…”
“Eric es asquerosamente rico”

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